martes, 1 de marzo de 2016

JINETE DE OSUNA

Este jinete formó tal vez parte en su día del mismo monumento funerario que los relieves precedentes, colocado en una zona superior, rematándolo o, tal vez, de una estela que suponemos situada a una altura sensiblemente mayor que la que hoy podemos cf. en el Museo. El escultor, el mismo maestro que tallará los otros relieves, continúa la vieja tradición ibérica de resaltar el rostro del varón y la cabeza del caballo, acentuándose así su carácter heroico. Pero simultáneamente busca el lugar de observación más adecuado: desde el ángulo inferior derecho se lee mejor toda la riqueza plástica de la cabeza del caballo ajaezado, con cabezada de camas curvas (destaca la frontalera con umbo), silla y pretal. A la vez desde ese punto de vista se corrige la supuesta imperfección de las piernas del varón, demasiado cortas y deformes. Es un joven jinete vestido con túnica corta. Lleva en su mano un objeto hoy indeterminable (¿un arma -espada corta-?. ¿una antorcha?). La visión desde abajo acentuaría la sensación ascendente del varón, su viaje al ámbito superior de las astros, donde moran nobles y dioses.
     El escultor acentúa en las figuras de este grupo el aspecto juvenil, casi aniñado, de los personajes, especialmente los rostros. No sabemos si, en este jinete, es una mera convención heroizadora del personaje representado. Corresponde a este mismo escultor los sillares de esquina con flautista y oferentes y guerreros afrontados.

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